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El amor de Dios por un mundo que no lo quiso, realmente sorprende al pensarlo. Dios no demostró su amor por nosotros porque éramos un pueblo bueno y santo. Ni siquiera nos ama porque lo amasemos o porque estuviésemos buscándolo.

La Biblia dice: “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida.” (Romanos 5:8, 10)

Es fácil amar a los que te aman y es fácil de mostrar compasión y bondad a los que te la muestran. Sin embargo, Dios nos ha amado así, mientras que lo odiabamos. Mientras eramos su enemigo y mientras eramos pecadores, Dios vio nuestra desgraciada condición y nuestra impotencia, siendo esto el motivo por el cual envió a Jesús. ¿Qué se puede haber hecho para merecer al propio hijo de Dios? ¡Nada! ¿Qué hemos hecho para merecer cualquiera de las bendiciones que Dios nos ha dado? ¡Nada! ¿Cómo se gana el amor y el favor de Dios? ¡No se puede! ¿Cómo compras la salvación y la vida eterna? Ya la has comprado. El precio ya ha sido pagado.

“Por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios” (Romanos 3:23)

“Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 6:23)

El pecado dará lugar a la muerte eterna, sin esperanza y sin vida futura y no hay resurrección. Todos estamos condenados a morir porque todos hemos pecado y no hay escape, a menos que haya alguien que esté dispuesto a tomar sobre sí mi pecado y mi castigo. Hay alguien y ese alguien es Jesús.

La muerte de Jesús en la cruz nos libera de la pena y la culpa de nuestros pecados. A cambio de su muerte se nos da la túnica de su justicia perfecta, una corona de gloria y de la vida eterna. ¿Por qué? Porque Dios nos ha amado con un amor que es inconmensurable. Es su amor que nos redime. Es un amor que nunca falla.

“pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Corintios 15:57)

El amor y la salvación de Dios es un regalo para todos los que lo piden. Él ofrece un perdón y una nueva vida de libertad y la victoria sobre este mundo de pecado. Su amor, paz, alegría, perdón justicia que le da a todos los que lo reciban.

Sólo Dios es digno de nuestra adoración y alabanza, Él ha demostrado su amor a cada uno de nosotros. Nuestro Padre amoroso no quiere que ninguno se pierda, por eso envió a Jesús.

“Volveos a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra; porque yo soy Dios, y no hay ningún otro.” (Isaías 45:22)

Dios todavía te ama a pesar de como eres, tu pasado turbulento o a pesar de cualquier situación que estés pasando en este momento. Dios sabe todo sobre ti, cosas que probablemente nadie más sabe, y sin embargo, todavía se preocupa por ti y desea darte la bienvenida a su reino. ¿Cómo podemos decir “no” a un amor tan sorprendente? Dado que es solamente su amor que puede despertar el amor dentro de nosotros.

 

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